Nuestra Fe y Fundamentos

Nuestra fe no es un conjunto de reglas, sino una relación viva con Dios.

Aquí compartimos las verdades bíblicas que sostienen nuestra comunidad y guían nuestro caminar diario hacia una vida transformada.

Verdad Relevante

Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios inspirada; una guía antigua pero viva que nos da respuestas frescas y prácticas para los desafíos de hoy.

Vida Transformada

No buscamos religión, buscamos restauración. Creemos en un Dios que sana el corazón, perdona nuestro pasado y transforma nuestro carácter por Su gracia.

Familia de Gracia

Somos una comunidad donde todos son bienvenidos. Valoramos nuestra herencia histórica en Chía mientras construimos un futuro lleno de esperanza para cada familia.

Dios y Su Palabra (Nuestra Base)

El Camino de la Salvación

Nuestra Familia

Nuestra Esperanza

Creemos en el único Dios vivo y verdadero. En la unidad de Su ser existen tres personas de una misma esencia, poder y eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El Padre es el origen de todo lo que existe, tanto en el mundo material como en el espiritual. Junto al Hijo y al Espíritu Santo, nos creó a Su imagen. Su relación con nosotros es la de un Padre amoroso que siempre desea nuestro bien; Él busca y recibe con amor a todo aquel que decide arrepentirse y volver a casa.

Creemos en Jesucristo, el Hijo único de Dios. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María, siendo plenamente Dios y plenamente hombre. Murió en la cruz y fue sepultado como el sacrificio perfecto, tanto por el pecado original (nuestra naturaleza caída) como por todos los pecados que cometemos. Cristo resucitó físicamente, ascendió al cielo y hoy intercede por nosotros a la diestra del Padre, desde donde volverá para traer justicia a toda la humanidad en el día final.

Creemos en el Espíritu Santo, quien comparte la misma esencia, grandeza y gloria con el Padre y el Hijo. Él es Dios eterno y está presente en todo lugar. Es el Agente activo que nos convence de pecado, nos da una nueva vida (nos regenera), nos santifica y nos guía, dándonos la fuerza necesaria para vivir como hijos de Dios.

Las Sagradas Escrituras son la Palabra de Dios inspirada y sin error. Son nuestra autoridad máxima, por encima de cualquier opinión humana, y nos han sido entregadas fielmente a través de los 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Contienen todo lo necesario para nuestra salvación; por lo tanto, nadie debe exigir como requisito de fe algo que no se encuentre claramente enseñado en ellas. Creemos que la vida eterna es un regalo que recibimos a través de Cristo, nuestro único Mediador.

Reconocemos a Dios como nuestro único Gobernante y a todas las personas como iguales ante Él. Estamos llamados a vivir en obediencia a Su voluntad en cada área de nuestra vida: personal, social y pública.

Fuimos creados a imagen de Dios con la capacidad de decidir. Aunque por nuestra cuenta estamos inclinados al error, Dios nos regala Su “gracia preveniente”, la cual nos devuelve la libertad de elegir el camino de la vida y la salvación.

La muerte de Cristo en la cruz es el único y perfecto sacrificio para perdonar los pecados del mundo. No hay otro camino para la salvación; es un regalo eficaz para quienes deciden arrepentirse y confiar en Él.

Para recibir Su gracia, respondemos voluntariamente con fe y arrepentimiento. El poder viene de Dios, pero la decisión es nuestra, y se expresa al reconocer a Jesús como Señor y unirnos a Su iglesia.

Al confiar en Jesús, somos perdonados y recibidos en la familia de Dios en ese mismo instante. El Espíritu Santo confirma en nuestro interior que ahora somos Sus hijos.

Nuestras acciones no nos compran el cielo, pero son el fruto natural de una fe viva. Las buenas obras demuestran que realmente hemos nacido de nuevo.

La vida de fe es un camino constante. Aunque es posible alejarse de Dios tras haberle conocido, Su gracia siempre ofrece perdón y restauración a quien busca volver con un corazón sincero.

El Espíritu Santo trabaja en nosotros para limpiar nuestro corazón y perfeccionarnos en amor. Esta obra nos capacita para servir mejor y crecer cada día más a la imagen de Jesús.

Más que buscar habilidades especiales, buscamos al Espíritu Santo mismo. Él es el don supremo que nos une y nos permite funcionar como un solo cuerpo en Cristo.

Somos la comunidad de todos los que confían en Jesús, tanto los que ya están con Él como los que estamos en la tierra. Nuestra misión es predicar la Palabra y vivir según Sus mandatos hasta que Él regrese.

Es el símbolo del nuevo pacto y de nuestra entrada a la familia de Dios. A través del agua, declaramos públicamente nuestra fe y nuestra unión con el sacrificio de Cristo.

Es un momento sagrado para recordar la muerte de Jesús. Al participar con fe, recibimos Su gracia y renovamos nuestra comunión con Él y con los demás.

El matrimonio es un pacto sagrado para toda la vida entre un hombre y una mujer. Es el diseño de Dios para proteger el amor y la sexualidad, reflejando la relación fiel que Él tiene con Su pueblo.

Jesús volverá de forma personal y real. Esta certeza nos inspira a vivir con integridad y a compartir con urgencia el mensaje de esperanza con el mundo.

Creemos que todos volveremos a la vida. Los que están en Cristo recibirán un cuerpo espiritual y reconocible para vivir por siempre, siendo la resurrección de Jesús nuestra mayor garantía.

Dios es el Juez justo que conoce todo. Al final, toda la humanidad se presentará ante Su presencia para recibir las recompensas o consecuencias de sus decisiones de vida.

Nuestra existencia continúa después de la muerte. El cielo es la morada de gozo para quienes aceptaron a Jesús, mientras que el infierno es la triste realidad de vivir separados de Dios por haber rechazado Su salvación.

Lo que nos hace Wesleyanos

Somos una iglesia con herencia histórica que enfatiza la Santidad de Corazón y Vida. Esto significa que buscamos que nuestro amor por Dios se note en cómo tratamos a nuestro prójimo en Chía, Colombia y el Mundo.